
Hoy cuento la triste-dura-feliz vida de mi princesa, de mi niña......Vera.
Desconozco la fecha de nacimiento de mi niña porque Vera tuvo la desgracia de ser una de esas perritas maltratadas. Lo poco que sé de su vida es que vivía en un poblado en Jaca con gente malnacida, gente despreciable, gente maltratadora. Convivía con otros perros y perras y todos tenían la misma suerte.
La protectora de animales de Jaca con la que colaboro desde hace años la salvó, a ella y a otros muchos, los salvó del infierno. Perritos hambrientos, sucios, dejados de todas manos...algunos de ellos mutilados, como mi chiquitina, a la que le cortaron parte del rabito y, segun me dijo el veterinario, fué cortado salvajemente. Cabronesssssssssss......si pudiera yo cortaros el vuestro!!!!
Bueno, voy a relajarme, han pasado años pero me sigue provocando la misma agresividad pensar en ello.
Vera llegó a este albergue de Jaca donde las personas que lo llevan, con pocas ayudas, los miman y los quieren como nadie. Gracias Lupe, gracias Chus por ser como sois, almas de la protectora.
Y ahí empezó mi labor, difundir y difundir fotos e historias de estos perritos para buscarles adoptantes. Qué caso más difícil el de Vera. ¿Por qué? Porque era una perrita adulta,porque no era de raza, porque no era espectacular, aunque para mí sea la más guapa del mundo mundial, como diría Manolito Gafotas.
Y llegó el supuesto adoptante, una familia en Zaragoza, todo parecía perfecto porque además la podría tener controlada con visitas, Vera se merecía lo mejor.
Matrimonio con niña y abuela, afables, les gustó Vera......fenomenal!!! Y Vera se fué a vivir con ellos. Llamadas de teléfono, todo bien. Quedé con ellos en varias ocasiones para hacer un seguimiento, la madre se quejaba de que se hacía pís, claro, cómo no va a hacérselo, pobrecita mía, si nadie le había enseñado, si nunca había vivido en un hogar pero......por lo demás bien aunque algo me hacía presagiar que no todo íba bien. Cuando quedaba con esta familia, Vera parecía estar bien cuidada pero sus ojos..........sus ojos me transmitían tristeza, no sé , era un sentimiento raro ó es que realmente tengo algo de bruja, como me dicen en casa.
Estando un día en mi trabajo, llamada:
- Es que.... verás..... Vera sigue haciéndose pís.
- Has hecho lo que te dije?, pregunto.
- Sí, pero (voz entrecortada), sabes es que ahora todos trabajamos y no tenemos tiempo.....
Pensé, la abuela también? juer con casi setenta años..... pero no dije nada,no merecía la pena.
- Tráemela, no te preocupes.
Rapapolvo a la familia porque no hay derecho que se adopte sin una buena reflexión, hay que pensar en los peludos, no es bueno para ellos, se desorientan, se sienten no queridos.
- Adiós, dijeron, ni un beso de despedida a Vera, ni un volver la cabeza para mirarla.
Nos estuvimos queriendo, la bañé, la desparasité, la mimé y fin de jornada.....nos vamos a casa.
Y allí llegamos las dos.....presentaciones a Nick, a Emilio, a mi hijo.
Emilio, encantado, porque le encantan los animales , mi hijo también y Nick, celoso de su territorio, la olisqueó y no se emocionó pero la aceptó.
Vera íba a estar en mi casa en acogida, hasta que una familia la adoptara definitivamente. Ella, al principio sumisa, se empezó a sentir querida, mimada, amada por todos. Había una reina, Happy, mi gatita que desapareció dentro del armario durante dos días hasta que salió le dejó claro quien mandaba allí y se hicieron amigas.
Al principio fué duro, sobre todo para Vera, no podía ver la fregona, era ver el terror en sus ojos color miel, ahí entendía que a mi niña, después de todo el calvario que había tenido en su niñez, le habían pegado con la fregona.
Poquito a poquito se le fué el miedo, fué sintiédose segura, era feliz, al fín. Objetivo conseguido, familia!!
Pasaron meses y meses, nadie preguntaba por Vera hasta que un día, llamada de teléfono de Jaca.
- Hola Emibel, cómo va todo?
-Bien, respondí aunque me inquietó aquella llamada.
- Tengo buenas noticias, hay una adoptante para Vera.
- Ah sí?, respondí con un nudo en el estómago, en la garganta...
- Sí, en Holanda, es una señora muy maja.
- Tengo que colgar, ahora te llamo, dije.
Lloros, lloros, llantos se amargura, de dolor. Vera y yo nos miramos a los ojos, los suyos también estaban tristes, me miraba. No! Vera no podía irse y tan lejos, yo no podía visitarla allí y cómo la cuidarían y cómo sería su vida.
Llamo.
- Sollozando, dije, Vera no puede irse, ni ella ni yo queremos separarnos. No puede ser, que adopte a otra perrita, lo siento pero Vera no se va.
Mi amiga de Jaca se puso muy feliz y me dijo el piropo más bonito que se me puede decir:
- Emibel, Vera no puede tener otra mami mejor.
- Gracias, cielo. Más lloros, más emociones a flor de piel.
Tras esa llamada nos abrazamos y le dije: tú eres mi niña para siempre y tendrás la felicidad, amor que jamás has tenido.
Todos éramos muy felices en casa con ella y lo seguimos siendo, no nos hemos arrepentido de la decisión tomada, aunque la muy bruja sigue haciéndose pís pero ¿para qué están las fregonas? Y, por cierto, ya no les tiene miedo.
Vera, actualmente, es feliz. Tendrá unos ocho añitos, más ó menos, es difícil calcular la edad en perritos abandonados.
Paseo con ella orgullosa demi princesa y cuando me preguntan "qué raza es", digo orgullosa, "una mil leches", una de las mejores razas.
Ya no es sumisa, ya se siente parte de la familia y como mujer que es, gobierna a Nick, que es un bendito.
Nuestra gordi, como tú la llamas, cielo, verdad? Vivirá con nosotros hasta el día que cruce el arco iris y se reuna con su reina. Nuestra niña....
