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martes, 30 de marzo de 2010

Necesito, ansío, sueño....





Necesito una delicada caricia que
Acaricie mi seco rostro
¿Sabes por qué?
Porque soy Mujer.


Ansío un suave roce de labios que
Navegue por mi cansado cuello
¿Sabes por qué?
Porque soy Mujer.


Sueño con un dulce encuentro que
Me permita volar y flotar sobre las nubes.
¿Sabes por qué?
Porque soy Mujer.


Una amarga lágrima recorre mi mejilla y
No hay unos labios que la sequen.
Un ácido sentimiento traspasa mi corazón y
No hay un héroe que lo expulse de mi interior.


Una cruel tristeza invade mi cuerpo
No hay una mirada dulce que la arranque.
Un ahogo no me deja respirar, me ahogo y
No hay un amor que me insufle oxígeno.


Necesito, ansío, sueño...


Abro los ojos, ¿qué veo? Distancia.
Extiendo mis manos, ¿qué tengo? Vacío.
Mis oídos, ¿qué oyen?..... Silencio.
Cruel distancia, amargo vacío, odioso silencio.


Quizás el mundo haya muerto
Acaso el amor sea una utopía
Soñada por inexistentes amantes amortajados
Cantada por ficticios trovadores.


Necesito, ansío, sueño...


¡Despierta, estúpida!
Cuando el sol se haya ido a descansar
Arrastrarás tu cuerpo muerto por
Los áridos caminos de la angustia y...


Seguirás siendo Mujer, muerta,
Pero Mujer.


Autora: Emibel

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sábado, 27 de marzo de 2010

FRÍA AUSENCIA, FRÍO DOLOR





Manantiales de lágrimas
Ruedan acariciando mi rostro y
Ya no son tus manos
Las que secan suavemente mi tez.


Golpes fuertes recibe mi corazón
Sintiendo un amargo dolor que quema
Mi interior y
Ya no son tus palabras las que me alientan.


Mi cuerpo frío yace en silencio
Sobre la losa dura de la vida
Ansiando una caricia, soñando un beso y
Ya no es tu persona la que me acoge.


Mis manos tiemblan, mis dedos rígidos
Intentan alcanzar la nada
Mirando tras de mí, encontrando el vacío y
Ya te has ido, tu cuerpo está, no tu alma.


Me acompaña una música de violines
El piano ensordece mis sentidos para
Que tus sonidos hirientes no me castiguen más y
La ausencia llena la habitación.


Me ahogo en mis lágrimas, muero en mi dolor
Una dulce voz penetra en mi mente
No, no es la tuya.
Tú ya no estás, ni tu amor, ni tu cariño, ni tu olor.


El rojo ardiente de mi corazón se tiñe de negro
Mi mirada cristalina se vuelve opaca
Mis labios húmedos de pasión , secos están y
Mi ser muere de dolor mientras, tú observas todo ello
Sin amor.


Siento frío en mi interior. Muero en vida y
El único testigo y culpable es tu persona porque
Tu alma hace tiempo se perdió.


Autora: Emibel

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miércoles, 24 de marzo de 2010

El lago mágico





Semeyes de Xavie



Erase una vez un lugar mágico donde había un lago que separaba dos tierras.
Una de las tierras era habitada tan sólo por seres diminutos insatisfechos con las vidas que les había tocado vivir.
En ese lugar había un castillo donde residía un mago, un anciano con una larga barba blanca llamado Conversor.
Conversor, como sabio que era, lo visitaban reyes y gentes poderosas de la época para que les desvelara un futuro incierto. Era hábil preparando sus pócimas de la conversión.
Un día se acercaron al castillo, subiendo las angostas escaleras que dirigían a una de las almenas donde se encontraba Conversor, una pareja de niños infelices.
Aquellos niños vivían un amor escondido.
Mirla, la niña de ojos azules y trenzas doradas pertenecía a una familia rica que no aceptaba a Limo, un niño pecotoso, de pelo rojizo y ropas harapientas que dedicaba su vida a ayudar a su pobre familia en las labores de la tierra del ducado de la familia de Mirla.
Quedaban los niños todas las tardes en las profundidades del bosque cercano al lago para llorar sus tristezas y cantar al amor, su amor imposible.
Una de esas tardes, el sol lucía de una manera especial, los trinos de los pájaros les acompañaban. De repente oyeron un trino diferente, un gran ave se posó junto a ellos y les dijo:

- Visitad al mago, él os podrá ayudar.

Sin pensárselo dos veces, corrieron hacia el castillo, hablaron con el mago Conversor y el anciano, viendo aquellos ojitos húmedos, no pudo negarse a ayudarles. Y les contó:

- En una noche de luna llena teneis que dirigiros al lago, quitaos vuestras ropas, depositadlas a la orilla de éste, donde vais no necesitais ropas, no necesitais nada más que vuestro amor. Sumergíos en las frías aguas y nadad, no dejeis de nadar hasta que alcanzeis la otra orilla del lago. En esa otra tierra podreis vivir tranquilamente y gozar de la paz de sus habitantes.

Así hicieron los niños, esperaron esa noche de luna llena, se despojaron de todo lo inútil que llevaban sobre sí, introdujeron sus cuerpecitos en esas frías aguas y nadaron, nadaron sin cesar sobre las aguas del lago mágico que convertía en otros seres a todo aquel que se bañara en sus aguas.
Alcanzaron la orilla y pudieron disfrutar de su transformación, eran dos preciosos cisnes negros, cuerpos bellos y elegantes vestidos de ricos plumajes, sin diferencia de clases, sin esconder su amor.
Allí, junto a la orilla, observaban la tierra de dónde habían venido y nunca más volverían. Habían abandonado la tierra de los humanos para vivir, gozar y morir en la tierra de los animales.
Safe Creative #1003245830660

Autora: Emibel
Este cuento lo había escrito hace un tiempo para otro blog así que algunos de vosotros lo conocereis. Me apetecía compartirlo con quienes no lo habeis leído.
La fotografía es de un buen amigo, Xavie.

lunes, 15 de marzo de 2010

Dios no, dios.





Los soles no tienen luz
Las lunas son negras
Las estrellas no tienen picos ni brillan.


Pabellones grises plagados de gentes
Humeando penas y lágrimas
Tristezas y gritos de ahogo.


Cuerpos desnudos yacen ya
Unos encima de otros, inertes
Lágrimas secas dejando cerco en sus rostros.


Puertas de acero herméticamente cerradas
Abren, penetrando una luz tenue
Siendo testigo de la masacre.


Pozos llenos de cadáveres mientras
Los vivientes arrastran sus miserias
Dejando un halo de lodo.


Miradas frías ríen
Babeando sus carnazas
Gozando la muerte


Monstruos uniformados rígidos
Pieles blancas, ojos claros, ideas obsoletas
Alabando una ideología
y


Aún me dicen que “dios” existe...
Dios no, dios
Balbucea el bebé que no pudo nacer.

Autora: Emibel



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miércoles, 10 de marzo de 2010

A esa mirada azul...





Esa mirada azul
Como el mar en reposo
Permíteme navegar en ella .


Fuertes turbulencias
Me hacen naufragar
Ahogándome
En la inmensidad de las olas.


Esa mirada azul
Tornándose grisácea
Cuando sus aguas
Bravas se vuelven.


Necesito penetrar tu iris
Beberme tu retina
Respirar tu globo ocular
Sentirte...


Quiero compartir tu cerebro
Bañarme en tu masa gris
Desnudarme en tus ideas
Amarte...


¡No! No cierres los ojos
Impedirás mi entrada.
Ábrelos y déjame seguir
Bañándome en el azul, ahora,
De tu mirada que
Cuando gris sea
Mis manos y mi amor serán
Tu salvavidas.


Dedicada a esa mirada azul, especial en mi vida.

Autora: Emibel

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lunes, 8 de marzo de 2010

¿Por qué yo sí y él no?




Soy una mujer, sí, de eso no hay duda. Y no soy un bicho raro. ¿ O sí?
Por suerte puedo decir en voz alta que soy ama de casa y también trabajo fuera de ella.
Trabajo en algo que me gusta, no es un trabajo para el que me preparé pero disfruto haciéndolo.
En la casa me encargo de limpiar, planchar, cocinar, poner lavadoras...en fín todas las labores propias del ama de casa. También me encargo de la educación de mi hijo, de sacar de paseo y atender a mis dos perros, de asear a mi tortuga.
Atiendo a mi marido.
En el trabajo de fuera de casa tengo unos horarios variables, trabajo una semana de mañana, otra de tarde y otra de noche. Imaginad mi cuerpo cómo va algunos días, me levanto y no sé si tengo que decir “buenos días” ó “ buenas noches”. Trabajo en contacto con la gente, que eso me encanta pero los que lo realizan saben que quema mucho. Me llevo bien con mis compañeros, compañeras, jefes y demás personal.
Me siento muy valorada en mi casa y también fuera de ella.
Dedico tiempo a mi familia, a mis amigos, a mi blog, el cual me permite explotar mis sentimientos.
Me siento femenina y feminista, sin caer en la vulgaridad. Lucho por la igualdad de la mujer, porque no existan los malos tratos, porque no se vean violados los derechos de las mujeres.
Valoro a la mujer. Admiro a la mujer, Respeto a la mujer. Apoyo a la mujer. Siempre.
Porque soy una mujer, sí , de eso no hay duda.

Y ahora observo el papel de mi marido. Él es amo de casa y, por suerte, también trabaja fuera de casa.
En casa se encarga de limpiar, planchar, cocinar (pocas veces), arreglar cositas que se hayan estropeado a cambio de no poner lavadoras, en fín todas las labores propias del amo de casa. Por supuesto también se encarga de la educación de su hijo y del paseo y atención de los perros y del aseo y mimos a la tortuga.
Atiende a su mujer, es decir a mí.
Él tiene unos horarios normalitos y muy buenos, mejor para él ó no sé porque de esta manera le toca más veces la limpieza de la casa que a mí.
Dedica tiempo a su familia, sus amigos y a su blog.
Se siente valorado en casa y fuera de ella también.
Valora a la mujer. Admira a la mujer. Respeta a la mujer. Apoya a la mujer. Siempre.
Ambos valoramos , admiramos, respetamos y apoyamos a las Personas, sin hacer diferencia de sexos.

Sé el papel de las mujeres en nuestra historia, cómo han sobrevivido a la escasa cultura del país, al machismo mamado ya en la casa paterna, los malos tratos, violaciones y demás vejaciones por parte del marido, a no estar valoradas en sus puestos de trabajo y mucho más.
Pero estamos en el siglo XXI, hemos avanzado mucho, queda todavía un buen trecho, lo sé.
Pero hago una introspección de mi vida, de mi persona, de la de mi marido y me pregunto: ¿por qué tengo que tener yo un día de la mujer y él no tener un día del hombre?
Es que yo no quiero tener un día de la mujer, no quiero que me feliciten por ser mujer; me parecería una hipocresía barata por mi parte.
Si queremos igualdad, luchemos para tenerla en cosas importantes, no para celebrar un día y aprovechar en irnos a ver con las amigas un espectáculo de boys y tomar unas copitas. Yo quiero ir a ese espectáculo, quiero esas copitas pero, ¿por qué hoy? Hoy no quiero.
No quiero con esta entrada molestar a las mujeres, por favor, los que me conocen saben que soy una acérrima luchadora de los valores de la mujer.
Sólo que me veo como un objeto inútil cuando pretenden, no sé quién, dedicarme un día, si los tengo todos.
Gracias!

Autora: Emibel


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sábado, 6 de marzo de 2010

Mentes vacías





No puedo salir.
Me ahogo.

No puedo respirar.
Me muero.

No puedo ver.
La oscuridad me ciega.

Siento dolor.
Las paredes me oprimen.

Masas grises se aproximan
Tengo miedo.

Intento salir,
Empujo y empujo.
Inútil, imposible

Grito
Pido auxilio.
Sacadme de aquí

Nadie viene
Nadie me busca
A nadie le importo.

(Silencio)

Alguien se acerca.
Oigo pasos.
Por favor, ayúdeme!

(Los pasos cada vez se sienten más cerca)

Necesito salir.
El vacío me mata
Ayuda!!!

Y...se oye una voz:
“Shhhhh, cállate, estúpida, eres tan sólo una idea en una cabeza hueca”

Autora: Emibel

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jueves, 4 de marzo de 2010

LOS JÓVENES DEL PUEBLO





Son vecinos de un viejo pueblo
D. Tadeo el rabioso cartero
Que tirando va las cartas por el suelo.
D. Guzmán el fantasioso alfarero que
Entre arcilla y arcilla sueña su anhelo.
D. Frasco, el viudo aventurero
Que a las señoras levanta el velo.
Y el viejo verde D. Torcuato
Que cuenta chistes guarros de rato en rato.


Tardes de invierno en el bar
Jugando a las cartas están
Fumando puros, bebiendo coñac sin parar
Cantan las veinte, las cuarenta y se van.


Entre jugada y jugada discuten sin cesar
De política, trabajo y mujeres
Dicen que la Tomasa está buena a rabiar
Y que la Juana bajo las faldas guarda sus bienes.


Llegando la noche se van a sus casas
Caminan por las calles despacio
Van en silencio observando a las masas
Cada uno de ellos elaborando su prefacio.

D. Tadeo, el rabioso cartero
Observa a la joven vecina por un agujero
Mientras babea moja sus zapatos sea marzo ó sea enero.


D. Guzmán, el alfarero fantasioso
Modela la arcilla de un modo morboso
Y la Tomasa le grita: guarro ,baboso.

D. Frasco, el viudo aventurero
Viaja y viaja sin dinero
Saludando al mundo con su moquero.


Y el viejo verde de D. Torcuato
Antes de ir a casa entra en el burdel un rato
A gastarse el dinero como un pazguato.


Pasarán los días, las noches y las vidas
Jugarán en el bar al guiñote
Pasarán las horas, los minutos y los días
Y cada uno de ellos contará su trote.


Autora: Emibel

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