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martes, 8 de diciembre de 2009

ELOÍSA



Eloísa era una mujer de mediana edad, qué mal suena eso cuando ya se ha pasado de la treintena. Era una mujer bella, de cabello negro, larga melena; sus ojos almendrados habían dejado de chispear debido a los avatares de la vida; boca sensual y sonrisa tímida debido al encierro de su felicidad. Sus manos estaban castigadas por el arduo trabajo de fregar casas de pudientes. Su rápido caminar hacía que sus caderas se movieran sensualmente y provocaba miradas lascivas en el género masculino.

Eloísa se había divorciado, su marido nunca le había hecho feliz. Un marido rudo al que sólo le importaba el tener una cerveza fría y la cena puesta en la mesa a su llegada nocturna. El único gesto hacia su mujer era una palmada en el culo acompañada de una frase grosera.

Llegaba la hora de irse a dormir, Eloísa sabía lo que le esperaba, unas buenas sesiones de mal sexo. Ella retardaba el momento, esperaba nerviosamente a que su marido se durmiera. Allí estaba, un hombre sudoroso, de gorda barriga, camiseta sucia, fuerte ronquido oliendo a alcohol y a puta barata.

Ya había recogido toda la vajilla, acostado al bebé.
Se dirigía al pequeño baño donde tomaba una ducha, donde se observaba en el espejo dándose pena de ella misma. Melena despeinada recogida en una coleta, ojeras profundas, sudor tímido. No se reconocía, agotada del duro trabajo diario de los fregoteos ajenos, de los quehaceres de su casa, del cuidado de su bebé.

Se recostaba sigilosamente en el lecho conyugal, no quería despertar a aquel cerdo que había arruinado su vida. Eran momentos donde Eloísa lloraba, mirando al vacío, donde el ahogo inundaba sus pulmones.

Y allí notaba las sucias manos de su marido tocándole los pechos con fuerza con una mano mientras con la otra íba subiendo sin ningun preámbulo de amor hacia su sexo.
Brutalmente se colocaba sobre el cansado cuerpo de Eloísa, abriéndole fuertemente las piernas y la poseía sin importarle si su mujer gozaba ó no. Eloísa lloraba en silencio mientras aquel salvaje se saciaba llegando a un orgasmo rápido y frío.
Sin mediar palabra se daba media vuelta, los ronquidos se adueñaban de la pequeña y oscura habitación y Eloísa seguía llorando, presa de su desgracia y de su sinvivir.

Pero, pasados unos años, Eloísa tuvo fuerzas para abandonar todo aquello. Quería vivir, quería sentirse mujer, quería reir con su niño que ya había cumplido los ocho años.
Sacó fuerzas de donde no había y lo abandonó, dispuesta a comenzar una nueva vida, una vida donde no volvería a confiar en el género masculino.

Seguía trabajando duramente para sacar adelante a su hijo, seguía dedicándose a las labores de su humilde pero luminosa casita. Atrás quedaron las desdichas, atrás quedó el olor a alcohol, a puta barata; atrás quedaron las noches interrumpidas por esos odiosos ronquidos; esas noches de mal sexo quedaron atrás también.

Dispuesta a irse a su habitación antes de dormir, íba a tomar una ducha como hacía a diario, se observaba en el espejo, peinaba delicadamente su suave cabello, ya las ojeras habían abandonado su rostro. Sus ojos pícaros se miraban ante el espejo con deseo, sus manos pequeñas acariciaban su moldeado cuerpo delicadamente, rozaba sus nalgas, su sexo. Eloísa gozaba, supo lo que era el orgasmo en soledad, supo lo que era sentirse satisfecha , supo lo que era sentirse mujer deseada.

Y dormía plácidamente.
Su dormitorio era invadido por los rayos luminosos del sol de la mañana.
Sonreía.
Su habitación olía a jazmín....

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25 comentarios:

Sol - Imaginario Desesperación dijo...

Excelente Emibel. Reflexivo, sensual y exquisitamente narrado.
Muchos cariños!

KUBAN dijo...

Excelente historia, me alegro por Eloísa, aunque no le vendría mal un buen compañero, no todos somos iguales. Hoy hablé con tu esposo y fue un gran placer para mí. Un abrazo para ambos.

Fete dijo...

Emibel te emplazo aque el siguiente relato sea del maltrato femenino, me explico, las miles de mujeres maltratadoras de las que nunnca se habla ni se vierte en la prensa sus datos.
Jaaajajaaaaa.
Espero pacientemente aqui.
Besos, miles demiles de millones de ellos.

Dedicatorias dijo...

Que historia mas desgarradora. Cuanto hemos sufrido las mujeres en esta sociedad machista y castradora y que desagradecida ha sido la historia con nosotras!!!!

Besos de Chocolate.!!!

emilio dijo...

Im-presionante...
Buen relato, muy bien escrito cielo, te superas mi niña...
Un inciso... ni tengo barriga, ni soy cervecero, ni ese tipo tiene nada que ver conmigo.. jajjaj a ver si la gente piensa que es una historia real sobre nosotros...
Era broma, me encantó cielín, ya espero el próximo, impaciente, de prosa o poesía niña, que todo lo manejas a la perfección.

T.A., un besazo.

Reflexiones de Emibel dijo...

Sol, gracias por tus palabras, viniendo de una persona como tú, me animan a seguir adelante. Cariños

Kuban, me encantan tus comentarios, me halagan tanto... Te explico: mi final fué éste porque pensé que era el menos inesperado. Totalmente de acuerdo contigo en que todos hombres no sois iguales, en casa tengo una buena muestra de ello.
Gracias por los saludos, ya me los dió Emilio de tu parte, le agradó hablarte. Un abrazo fuerte.

Fete, acepto el reto, me gustan los retos. Los casos de las mujeres maltratadoras, que los hay, son menos frecuentes por suerte para vosotros; quizás los hombres recibís un maltrato psicológico, no físico, como la mayor parte del género femenino. No es ni mejor ni peor, es diferente pero como buena defensora de las mujeres, me posiciono más a este lado. Besos.

Dedicatorias, de acuerdo con tus palabras; la sociedad está cambiando poco a poco, aún le queda largo camino por recorrer. Besos de sorbete de fresa.

Emilio,siempre tan generoso conmigo.
Por supuesto que no eres mi protagonista en esta historia ni yo tampoco soy ni he sido Eloísa, es fruto de mi pobre imaginación. Pero sabes que hay mujeres que sufren estas y peores vejaciones.
Sé que no lo manejo a la perfección ni un tema ni otro, ni tampoco lo pretendo, sólo plasmo mis sensaciones, mis sentimientos.
Recibo tu beso y yo también te amo. Gracias, vida!

Angus dijo...

Fascinante historia. Excelente historia. Triste historia. Real, como el dolor de tantas mujeres atrapadas entre las enredaderas de los años. Liberador final. Cálido.

FABIA dijo...

Puuuffff Emibel!!, fuerte el tema que has elegido, me gusta el final que elegiste para Eloisa y seguro que una mujer asi no estará mucho tiempo sola, lo que mas pena me da es saber que no todas las mujeres se atreven o pueden tomar las riendas de su vida.
Muy bien relatado.
Besinos preciosa.

pluvisca dijo...

Buenos dias pequeña, me gusta tu relato, lleno de fuerza y sensualidad y sobre todo, ver a una heroina, una mujer gozosa y llena de vida

Un abrazo apretaillo

LA CASERA dijo...

MUCHAS ELOÍSA, POR ESTOS MUNDOS DE DIOS!!!!
YO FUI UNA DE ELLAS......

Como te lo digo dijo...

Hola Emibel, Joe que historia mas fuerte. Pobre Eloísa. No le deseo esos sentimientos a ninguna mujer. Es horrible pensar que hay historias como estas en la realidad. Es un buen homenaje para todas esas mujeres y además tiene una buena moraleja: se puede salir de eso y se debe luchar por ello.

Gracias por la historia, siempre haces que reflexionemos.

Un beso muy fuerte, es un placer leerte :)

ANJALI dijo...

Muy lindo Emibel, permiteme que opine, que en estos relatos la protagonista suele ser la mujer, no solo aqui sino en la vida real tambien, porque es a quien pueden someter por la fuerza y el miedo. Gracias a Dios la mentalidad de quienes sufren estas bejaciones y de quienes les rodean y les pueden apoyar estan cambiando. Y luchan por salir de ese infierno. ¡Un hurra por todas esas y esos (aunque sean menos) valientes!
Un besino Emibel me encanta leerte

Saritísima Chapeau dijo...

Has conseguido hacerme llorar... Es una historia realmente preciosa, has sabido explicar exactamente el amor propio...
Mi madre también se llama Eloísa.

Mi anemia va mejorando y los estudios los voy llevando, hago lo que puedo. Muchas gracias por preocuparte y por escribir como escribes.

Maripaz Brugos dijo...

Emibel, impresionante historia y por desgracia muy real...

Denota en tí una sensibilidad unica...

Adelaida Ortega Ruiz dijo...

Emibel, me ha gustado mucho tu historia.
La cuentas de un modo directo, sincero, sin adornos, pero reflejando la realidad absoluta de muchas mujeres.

Un abrazo muy cariñoso, amiga, y enhorabuena de nuevo por tu buen narrar.

KUBAN dijo...

Vuel para darte las gracias por tu visita y tus palabras. Recibe un fuerte abrazo.

Reflexiones de Emibel dijo...

Angus, me alegro que te haya gustado. Gracias.

Fabia, gracias. La verdad que la idea original era otra pero derivó en ésto. Besos.

Pluvisca, gracias. Y tenemos que ayudar a las que no sean tan heroínas. Achuchones.

La casera, gracias por comentar. Bien que hables en pasado. Un abrazo.

Como te lo digo, gracias. Lo importante es que la mujer aprenda a valorarse y que cada vez haya menos Eloísas. Besitos.

Anjali, sin permiso puedes opinar, me gusta. Gracias por tu comentario.Se ha avanzado mucho pero todavía queda camino... Un abrazo.

Saritísima, mi niña bloguera, cuánto te he echado de menos. No quiero hacerte llorar, princesa, sólo de felicidad. Tu madre tiene mucha suerte de tenerte al lado, con tu apoyo todo pasará, ya verás. Nunca seas una Eloísa, tú estás a tiempo. Te recuerdo y te quiero, mi niña bloguera, la niña que siempre quise tener, si la hubiera tenido me hubiera gustado que fuese como tú. Qué belleza tienes...interior y exterior. Montones de achuchones apretaossss.

Maripaz, gracias por dejar tu huella aquí. Un beso.

Adelaida, gracias. Eres muy generosa con tus palabras. Un beso.

Kuban, gracias de nuevo. Puedes volver las veces que quieras, para mí es un honor. Hablamos. Un abrazo sincero.

GRACIAS A TODOS....

colibrí dijo...

Hola Emibel, que bonito, alegre y triste realato, todo a la vez...por qué..bonito, porque tú lo haces así, sensual, en como si estuvieras en un campo de trigo que se mece con el aire, así nos transportas mientra la leo.
Alegre, porque tuvo un final feliz, y me gustan los finales felices...y triste, porque pienso la cantidad de mujeres que han y están sufriendo lo que sufrió Eloisa, con la diferencia que no se atreven ni se atreverán nunca a separarse de su pareja.
Tan real como la vida misma...
Y tan bonita como tú.
Un besico Emibel

Dedicatorias dijo...

Como que no estoy????
Que dices guapetona!!!
Soy como dios, estoy aunque no me veas.
Besos de pera confitada!!!!

Reflexiones de Emibel dijo...

Colibrí, ya te echaba de menos, niña. Qué tal el puente?? Gracias por tus bonitas palabras y por tus halagos. Tengo ganas de leerte, no me sea perezosa. Besicos y achuchones.

Dedicatorias, quitaste tu foto y pensé que te habías enfadado por mis besos de limón ácidos. Vale, te veo y me alegro.
Besitos de chocolate y nata.

Teresa dijo...

Coincido con todos los comentarios, es un relato real, por fin consigue su libertad...

Ahora no teme a nadie, puede reír, ser feliz.
Luchar por su hijo...

Pero te diré una cosa, todos los hombres no son iguales, y no es bueno estar sola. Si independiente, pero no sola.

Al final todos necesitamos de ese hombro, aunque solo para apoyar nuestra cabeza... es un gesto maravilloso.

Besitos Emibel.

estoy_viva dijo...

Aunque es un relato esto pasa mucho, hay mujeres que no siente nada que son solo un antojo en las noches, que el amor hay que alimentarlo todos los dias, no solo con caricias sino de preocuparse de esa persona que vive con ella, cuando tienes la valentia de decir basta, es la mejor decision de tu vida, porque es cuando la vida tiene un nuevo sentido y te siente feliz porque tu eres la conductora de tu propia vida.
Con cariño
mari

Reflexiones de Emibel dijo...

Teresa, gracias por tu comentario. Casi es mejor no esperar un hombro, así cuando lo tienes lo usas pero si no lo hay no te amargas. Yo siempre digo que nadie somos imprescindibles. Besitos preciosa.

Mari, cómo te ha ido? sí hay que aprender decir basta y a no aguantar a nadie que se atreva a tratar a otra persona de la manera como trataban a Eloísa. Besos guapa

Carmen dijo...

Qué bello es cuando una mujer descubre lo mucho que vale, cuando empieza a quererse, a derribar muros de dependencia, cuando sale de las tinieblas para sumergirse en la inmensa claridad.

Muy emotivo, Emibel.

Un beso.

Kimbertrancanut dijo...

Relato muy bien resuelto amiga Emibel, lastimosamente real y ya no solo sobre el abuso de la mujer, sino del abuso de poder en todos los ámbitos, social, laboral, sexual...la historia habla por sí sola...Somos animales exterminadores...Besitos y abrazos de nuevos comienzos existenciales...