martes, 9 de febrero de 2010

La subasta




Aquella habitación olía a perfume barato. Cortinas de raso rojas con flecos dorados. Ventanas entreabiertas que dejaban escapar el humo a tabaco negro. Suelos de madera ennegrecidos por las pisadas sucias de sus ocasionales habitantes. Sillas estilo rococó con patas cojas por antiguas. Divanes desgastados por el uso.
Mujeres que corren por sus pasillos preparándose para el espectáculo. Colorete extravagante, en sus mejillas, pelos cardados, largas pestañas postizas casi rozando sus párpados, labios pintados de un rojo carmesí perfilados en negro, ojeras pronunciadas, surcos profundos en sus comisuras, pechos alzados apretados por un rígido corset de raso plateado, medias enrejilladas de algodón, zapatos de fino tacón de charol.
Corren y corren, el espectáculo va a comenzar.
Subidas en una plataforma giratoria, una al lado de la otra, miran expectantes a su público que entra en aquella habitación maloliente a tabaco negro y a perfume barato.
Una dama entrada en años saluda a los espectadores.
Comienza la subasta.....

domingo, 7 de febrero de 2010

MIS CARCAJADAS A MI ADMIRADOR-A

Primero os escribo el comentario del Anónimo en el poema de Vidas Erróneas, seguido del comentario de Emilio:


Anónimo dijo...
¡Vaya dos bellezones los de la foto!¡Qué bien se debe estar entre ellos!

Aparte, se ve que el tema sigue siendo útil para ciertos blogueros, ¡claro tiene morbo!¿ no?.

¡Cuánto gusta poner etiquetas!. Así nos sentimos seguros pero las personas son únicas e irrepetibles y no en lotes estampillados.

Dar lecciones, de cualquier cosa, sin ser pedidas, es pedantería, pero en cuestiones de moral es atrevimiento.

Por aquí hay mucho espíritu puro, sin muertos en el armario, pues ¡hale!, al cielo. Que nos dejen aquí a los impuros, que no nos quieran cambiar el sexo, aunque una caricia es una caricia, venga de donde venga.

No se me ponga por encima, no me quiera enseñar nada, ¡no me compadezca!, faltaría más. Se es feliz de muchas maneras, ¿quién es Vd. para hablar de Malandrines y Montalvos?. Son hombres, personas, talluditos, ya lo saben, que hagan lo que les plazca.
Montalvo le quería como a un hijo, no lo dude, y si fuese de otra manera a Vd. que c....le importa. Cuidado con don Montalvo, Emibel, amiga,quizá la seduciría, no le haría falta escudero. Con su Emilio no hay peligro, no es su tipo.

Hablando de hipocresía...¿dónde están los que espían?. ¿Los que hablan y chismorrean, bla,bla,bla,bla, sobre personas ausentes que no pueden decir ni pío porque no saben nada. En su ausencia le critican, aunque lo alaben da igual, teorizan y divierten sin que el interesado esté al tanto de la rumorología. ¿Esto cómo se llama?. Póngale Vd. el nombre. Todos merecen respeto y privacidad, también los mendaces, los hipócritas y los falsos predicadores. Somos todos humanos, con aciertos y errores pero no se admiten lecciones, visto lo que gusta murmurar.
En fin, amiga mía, es un decir, hablen de la luna, del alpiste o de la virgen del Pilar, dejen en paz a la gente, moralinas paternalistas ni una. Si quieren hacer un bien, Haití necesita ayuda, usemos el intelecto para hacer el bien y no para predicar.
Todo esto, más o menos vehemente, sugerencia es. Haga Vd lo que quiera, en su casa está, entré de casualidad y no pienso volver a pisar. No por lo que está escrito sino por lo que hay detrás.

Se lo dedico al Malandrín y a D. Montalvo, que jamás tuvo escudero y que siempre tuvo la máxima ¡vive y deja vivir!.

También un abrazo muy especial a Emilio, pero al verdadero hombre del año.
Bye.
Firmado: ¡que más da!. Malandrín, Montalvo, Emilio. ¿No somos todos farsantes mirando detrás de las cortinas?


emilio dijo...
Emibel, cielo, ante comentarios como el anterior no puedo reprimirme, sin tanta verborrea, que no estoy capacitado para ello, ni tanto odio interior, que tampoco lo tengo, solo decirte que tu poema era precioso, y que desde luego el amor es amor de todos modos y que si hemos escrito tanto de nuestro amor y no nos da vergüenza, quizá esa persona tenga algún motivo para avergonzarse... quien sabe, en todo caso, al ocultarse en el anonimato ya dice bastante de su persona.
Escribir de amor, sea el que sea, es precioso, y en cuanto a Malandrines y Montalvos, me siento orgulloso de ese poema, en plan gracioso, desde luego sin ofender a nadie, y quien se de por ofendido demuestra su estrechez mental.
Aquí nadie nos ocultamos... almenos tu y yo que hasta pueden ver nuestras fotografías en los perfiles, la ciudad de la que somos y nuestras direcciones de gmail por si quieren comentarnos algo sin tener que esconderse, que creo que por aquí no somos delincuentes, acaso algún piratilla que otro, pero nada más.

Un beso amor y un abrazo maño para quien lo desee


MI CONTESTACIÓN:

Plas, plas, plas ( Aplausos durante cinco minutos) dedicados a la actuación del Anónimo, por dios qué nombre más feo, lo buscaré en el santoral. Vaya! No existe.
Siempre pongo nombres ficticios a mis protagonistas féminas, la de hoy se llama Emibel .
Emibel es una mujer de mediana edad, 45 años muy bien llevados, morena, de pelo corto, ojos grandes miopes, usa gafas de colores llamativos, que ella es muy moderna; nariz respingona, boca pequeña y.....no sigo que el Anónimo se nos puede poner malo.
Emibel es una mujer que ha exprimido la vida a tope, que ha sido y es muy feliz junto a su marido, de nombre Emilio. Y a quien le joda, ya sabe que tiene que hacer...joderse.
A Emibel siempre le ha gustado escribir, plasmaba sus sensaciones, sus sentimientos, sus fantasías, sus realidades, de una manera sencilla, como ella es y porque no sabe hacerlo de otra manera. Guardaba sus escritos de hace años y ahí siguen, para ella sola.
Animada por su marido a escribir y a abrir un blog, lo hizo. Disfruta con ello. Tiene la suerte además de haber encontrado gente maravillosa, que no voy a nombrar para que el Valiente Anónimo no se cebe con esas personas. Diré que se encontró con la sensibilidad, con la dulzura, con la elegancia, con la bondad, con la amistad, con la coherencia, con la madurez, con grandes poetas de más allá del charco, etc, etc.
Mi querido anónimo, siento que tú te pierdas todo eso. Pero ¿sabes una cosa? De lo que se siembra, se recoge. Y tú, por lo que siento, siembras rencor, odio, envidia, maldad. Qué penita me das, mi niño!!
Sin tener que darte explicaciones te diré que escribo del maltrato femenino sin ser una mujer maltratada, de la homosexualidad sin ser homosexual, del odio sin odiar, de las agresiones sexuales sin haber sido agredida sexualmente. Mira, escribo de lo que me da la gana y porque me da la gana.
Veo que además de aprender a ser buena persona tienes que aprender a leer, si supieras leer no hubieras comentado esto porque ¿quién etiqueta? ¿quién habla de moralinas?. Ahhh voy a hacerte un regalo,es gratis, que para eso es un regalo. La interjección “ale” se escribe así, no como tú la has puesto. “Hale” NO. “Ale” SI. Anda, copiámela 100 veces y luego me la enseñas.
Hoy mi querido amigo Anónimo, le voy a dar un protagonismo que por lo que veo tiene perdido y le seguiré contestando a su comentario:
No dudo que se deba estar muy bien entre esos dos bellezones, en eso estamos de acuerdo, no me haga imaginar.
Qué morbo ni qué cojones (perdón al resto de mis amigos blogueros), el poema trató la homosexualidad desde el punto más respetuoso, sensible y educado. A mí el morbo me lo produce.....jjaajajajaa nooooo! No se lo diré, que esa clase se la doy cobrando, vale de regalitos. Usted tiene el morbo en las posaderas, ni eso.
Aquí nadie pretende dar clases, bueno hoy sí, para usted clases de ortografía; las de ética las tiene suspensas para toda la vida.
Quizás D. Montalvo me seduciría, no se lo niego. Emilio......que viene Montalvo, prepárate para el trío. Usted nunca podría seducirme, ¿sabe por qué? Porque a mí la gente cobarde y rastrera no me provocan ni enojo, repito me dan pena.
Ya me pierdo cuando habla de hablar en ausencia, de rumores pero también está mal de la cabeza?? Uyssss eso ya es más grave pero, no desespere, hay centros donde podrán ayudarle a rehabilitarse. Si no tiene con quién ir, yo le acompaño; porque una persona como usted que demuestra tanto odio, tanto rencor, ¿sabe a qué huele? A soledad y a podrido.
Perdóneme que no le dé el abrazo especial a Emilio, es que no quiero que se me enguarre de sus miserias (de las de usted) una persona tan maravillosa como mi marido.
Mire D. Usted, si no vuelve, mejor, porque no voy a volver a contestarle, ya tuvo sus minutos de protagonismo hoy, que me lo ha hecho pasar muy bien, de verdad. Me he reído con su comentario lo que no puede imaginar. Muchas gracias.
Gente como usted, que toca los huevos (perdón de nuevo al resto de amigos) hay muchos por aquí, gente que consigue que otras buenas personas dejen sus blogs porque los humillan, los acosan pero, mi querido Anónimo, esta vez ha dado con un hueso duro de roer y que pasa de gente como usted como de la mierda (ya no pido más veces perdón).
Me uno por completo al comentario que le dejó mi marido, que también voy a publicarlo porque tendría que aprender usted a ser un SEÑOR, como él. A veces le han reprochado que escribe demasiado del amor y que si no lo siente, si escribe tanto de él es porque le falta. Míre, míre atentamente: JA! JA! JA! Sé que le duele pero es la realidad, yo respiro el aire que exhala mi marido y viceversa porque le diré que somos matrimonio-amigos-amantes-cómplices por mucho que le joda a quien le joda. Vuelvo a sentir pena porque usted no sabrá nunca lo qué es eso.
Y gracias porque tenía ganas de escribir y no sabía de qué, me dio un tema, gracias de nuevo.
Y como dice uno en la tele que no recuerdo quién es: ME RÍO EN SU CARA!!
Le he tratado en género masculino por su nombre es tan feo Anónimo, no descarto que sea una fémina amargada de la vida, me la suda, usted no tiene ni género ni número, ni persona.

A MIS AMIGOS: Disculpad la entrada de hoy pero quería haceros partícipes del comentario que me había dejado esta persona y avisaros de que tengais cuidado, no sabemos quién está detrás de las cortinas (como dice la persona del nombre feo). Y, como dice Emilio, nosotros somos gente normal, clara, sin tapujos, sencillos y muy amigos de nuestros amigos pero bordes (sobre todo yo) con los que intentan ir de chulicos(que dicen en mi tierra) ó de chulicas. Jjajajajajjajajaja (para ti, estas risas mi admirador Anónimo).
Autora: Emibel

Corrección: primero traté de tú a este ó esta energúmen@, luego de usted pero es que no tengo ganas de corregir.

sábado, 6 de febrero de 2010

LUCÍA Y SUS SUEÑOS




Lucía era una mujer de una enorme sensibilidad.
En la habitación de sus padres, sobre una de las mesillas de noche de madera noble, al lado de una lámpara de cristal grabado había un portarretratos. En él una foto en blanco y negro de un hombre, el busto de un hombre con mirada amable que era el abuelo materno de Lucía.
Esta dulce niña no había tenido relación con sus abuelos como los demás niños. Unos por haber muerto cuando ella era muy pequeña y otros por circunstancias de la vida.
Lucía tenía tres años cuando falleció Pedro, su abuelo materno.
Pedro dedicó sus juegos y sus breves momentos a su nieta, esa niña pizpireta de largas trenzas. Montaba con ella a caballo, jugaban a escalar árboles, cosas de chicos.
Pero Lucía olvidó todo aquello, era muy pequeña su estatura y más su memoria.
Siempre que entraba a la habitación de sus padres, Lucía hablaba con la foto de su abuelo, ésto lo hizo durante muchos años, le contaba sus problemas de adolescencia, sus inquietudes, su primer amor, su primer beso...
Con frecuencia visitaba la tumba donde se encontraba enterrado su abuelo. Esperaba a que sus padres y demás acompañantes se alejaran para sentarse sobre la fría losa de mármol. Echaba un vistazo y, ya a solas, besaba la placa metálica donde se hallaba la foto de Pedro, su fecha de nacimiento, su fecha de la muerte y unas iniciales en mayúsculas , RIP. Y hablaban durante breves minutos , podían pasar horas que a ella le parecían segundos.
Lucía sentía una extraña atracción por Pedro, podía sentirlo, podía escuchar sus silencios, hacía caso de sus mudas advertencias.
- Mamá, he tenido un sueño muy real con el abuelo. He podido ver que llevaba unos pantalones de pana marrón oscuro y una camisa de cuadros. Pero no entiendo por qué me ha llamado la atención que el abuelo llevaba la camisa muy desabrochada. ¿Por qué, mamá?, preguntó ansiosamente Lucía.
- Basta ya, Lucía, cállate! Siempre estás con las mismas tonterías.
La madre se mostraba muy nerviosa ante la pregunta de la adolescente.
Años después supo que Pedro siempre llevaba las camisas así porque sufría del corazón y tenía la sensación de ahogo si los botones camiseros se ajustaban a su cuello.
Y continuaron los sueños reales con su abuelo pero ya no preguntó más.
Lucía tenía 20 años cuando tuvo una pesadilla, sufría una agresión sexual y allí, en un rincón del sueño aparecía su abuelo tendiéndole la mano. Fue horrible se despertó sudando, respiración agitada y una angustia horrorosa.
A los pocos meses Lucía tuvo una agresión en la que el mal no fue muy grave por la astucia de ella y el apoyo de su ángel de la guarda, Pedro.
Lucía no dijo nada de su sueño, pensarían que estaba loca.
Ella continúa hablando con la imagen de su abuelo, sigue sintiéndolo cerca, se siente protegida. Es un secreto entre ellos dos para no dañar el recuerdo de su madre.
Lucía, ya una mujer madura, sigue teniendo la necesidad de sentarse sobre esa losa fría de mármol y besar la imagen con las iniciales en mayúsculas, RIP.
Cuando nació el hijo de Lucía supo que Pedro estaba con ella.
Hoy ve los ojos azul muy claro de su hijo, la misma tonalidad que su abuelo. Ese fue su regalo.
Hace unos días visitó con su familia una yeguada y viendo a los caballos un grato escalofrío recorrió todo su cuerpo.

Autora: Emibel

Safe Creative #1002065468701

jueves, 4 de febrero de 2010

VIDAS ERRÓNEAS





Manos que acarician cuerpos equivocados
Jugando al juego del amor
Palabras susurrando a oídos errados
Limando vocablos de rencor.


Sábanas húmedas de jugos secos
Mojando la mentira
Restos humanos escondidos en recovecos
Escupiendo a la ira.


Rompiendo los esquemas de mundo
Viajaban a ensueños de placer
Acompañados en sus pesadillas seres de trasmundo
Sin saber qué hacer .


Fingen historias que les matan
Trabajos, familias, ideas, edades
Ritmos desenfrenados desatan
Falsas moralidades.


Labios que besan otros labios
Anhelando los tuyos
Bocas que sacian otras bocas
Deseando la tuya
Manos que acarician otros cuerpos
Rozando el tuyo
Sexos que sacian otros sexos
A ti deseándote .


Mentes vacías, huecos prejuicios
Mujer...no me busques, no te deseo .


Mis labios, mi boca, mis manos, mi sexo
Te pertenece
A pesar de que desee otro sexo
Que por no tenerlo, fenece.


Autora: Emibel

Safe Creative #1002045450047

domingo, 31 de enero de 2010

LAS TRES ALCAHUETAS COMPLETAS


INTRODUCCIÓN: Siempre escribo poemas y relatos un poco trágicos, leyendo los poemas de humor de Emilio, me picó la curiosidad de intentar escribir uno, así que ahí va mi primer poema de humor.




Viejas alcahuetas a la verja esperan
Cuentos y rumores inventados
Durante largas horas desesperan
Pelando a todos los lados.


Toribia, la tuerta, hace ganchillo
Con gran destreza mueve el hilillo.

Romualda, la coja, ríe sin dientes
Escupiendo saliva a los pretendientes.

Crisóstoma, la manca, lee el Pronto
Pegando con su única mano al tonto.


Las tres solteras, las tres vírgenes
Rascan sus verrugas
Quitando la negrura de las sienes
Cuentan sus arrugas.


Por delante de ellas pasa el cura
Con sus negras faldas a lo loco
Curiosamente las viejas miran su andadura
Fingiendo un poco.


Pañuelos en la cabeza llevan
Zapatillas de tela negra en los pies
Faldas y refajos elevan
Cuando al amanecer recogen la mies.


Las tres son mujeres completas
Ninguna conoce varón
Jamás tocaron sus tetas
Ni ellas tocaron...


Toribia, la tuerta, ríe
Romualda, la coja, corre
Crisóstoma, la manca, canta:


“Mujeres enteras somos
mujeres que no conocen varón
buscamos fornidos mozos
que nos sepan tocar el chispón, chispón”.

Autora: Emibel
Safe Creative #1001315413225

viernes, 29 de enero de 2010

BAILE ESTELAR




Hoy los cipreses hacen un guiño a la luna
Sus puntiagudas copas acarician las estrellas.
Una música de violín irrumpe en el silencio de la noche
Y los enamorados susurran palabras de amor.

Blanca luna, testigo de amores y desamores ,
En ese viejo banco del parque
Estrellas coquetas bailando al ritmo de un Adagio
Silencios nocturnos, noches silenciosas, palabras de amor

Una alfombra de hojas secas adorna la tierra
Los árboles se han desnudado en espera de su amada primavera
Que los abrazará de mantos verdes y sedosos.
Silencios nocturnos, noches silenciosas, palabras de amor.

Lluvia chispeante cae sobre los enamorados que
Haciendo caso omiso se dedican miradas cómplices
Suaves caricias de manos entrelazadas juegan al amor
Silencios nocturnos interrumpidos por el deseo
Noches silenciosas embriagadas de aromas y jugos
Palabras de amor gritadas al viento.

Estrellas y luna unidas bailan el baile del amor
Girando y girando sobre el escenario de las constelaciones
Acompañando el baile de los enamorados

Que siga el espectáculo...

Autora: Emibel


Safe Creative #1001315413232

domingo, 24 de enero de 2010

EL ÚLTIMO CAMINO






El cuerpo de Juan bailaba al son del viento otoñal golpeando sus piernas contra la madera crujiente y húmeda de aquél su último confesor, aquél árbol deshojado por los días otoñales.

Juan, hombre de clase media, hombre apuesto de larga melena morena, ojos cansados escondidos tras sus ovaladas gafas, labios finos y tímida sonrisa vivió eternamente enamorado de Elena, su novia de siempre. Habían convivido juntos desde la niñez, ya no sabía si lo suyo era amor ó era sentirse acostumbrado a esa vida, a vivir con aquella mujer que más que alegrías, le trajo consigo desgracias.

Cada mañana vestía su cuerpo con aquel traje gris, bien planchado, corbata de color malva y brillantes zapatos de punta cuadrada. Mesaba su pelo dejando caer sobre las cejas un atractivo mechón. Con su maletín se disponía a ir a su trabajo como gerente de un banco en una localidad salmantina.

Daba un beso a su mujer en una mejilla esquiva, apenas sus labios rozaban la piel de ella. Él todavía la miraba con deseo, ella lo despreciaba.
Antes de ir a su trabajo dejaba a sus dos hijos en el colegio mientras Elena se dedicaba a las faenas del hogar.

Empezaron los problemas en el trabajo, hubo reducción de personal y Juan fue uno de los despedidos. Cabizbajo, con su maletín casi arrastrando aquellas estrechas calles se dirigió a su casa, sentía miedo por la reacción de su mujer. Ya hacia años que no eran matrimonio, que no había chispa en sus miradas, que sus labios no desprendían ardor y que el sexo se había fugado.

Juan explicó a Elena la situación. Todavía tenía una leve esperanza de ser comprendido por su esposa. Tenía el cuerpo frío, tiritaba, sudaba hasta que finalmente habló con Elena.

- Buenas tardes, cariño, dijo Juan.
- Hola, contestó con desgana Elena.
- Tenemos que hablar, siguió Juan
- Ahora estoy muy ocupada, dirigiéndole una mirada despectiva, claro como tú te crees muy señorito... Tú, con ir a trabajar, vestirte de payaso, sonreir a todo el mundo ya te crees que está todo hecho. Pues no, yo llevo toda la mañana poniendo lavadoras, planchando, haciendo comidas, bla, bla, bla, continuó Elena sin parar de hablar, haciendo caso omiso de las palabras de Juan, como si no estuviera.
- Cielo, mmmmm, tartamudeó Juan.
- Qué mierda quieres, joder? Que pareces tonto. No pareces, lo eres! No sirves para nada. No sé ni cómo te aguantan en tu trabajo. Bueno, sí, lo sé, porque mi padre te ayudó a encontrar ese trabajo; sino de qué? Con lo imbécil que eres. Cualquier día te mando a hacer puñetas porque una mujer como yo no tiene por qué soportar a un mentecato como tú. Ni sabes ser padre, ni marido, ni nada de nada, continuó Elena sin parar de hablar, sin cesar de gesticular.

Juan permanecía de pie, inmóvil en medio del estrecho pasillo, las lágrimas rodaban por sus mejillas, el terror se apoderó de él. No era nadie. Se lo había dicho tantas veces que ya no se reconocía. Ya no era aquel hombre emprendedor que robaba tantas miradas de las féminas, que se comía el mundo. Era...un inútil, un perdedor.
Ya había dejado de prestar atención a Elena, las palabras de ésta sonaban a hueco aunque golpeaban en sus tímpanos, se clavaban en su corazón como si de un puñal se tratara.

- Qué, qué tienes que decirme, gritó Elena.
- Nada, no pasa nada, musitó Juan.
- Claro, ahora el señor quiere hacerse el interesante, continuaba Elena, y ahora me dirás “vamos al dormitorio” pero...si no sirves ni para follar, no eres hombre ni para eso. Cualquier día me busco otro que me satisfaga que, claro, no será difícil porque mírate, escupía Elena riéndose ante su marido, ante aquel ser que ya lo había perdido todo porque había perdido su dignidad.

Juan ya no decía nada, tan sólo sintió la bofetada de su mujer,los golpes reprochándole que espabilara, que no callara.
Si no puedo hablar, pensó Juan.
Una plancha candente cayó cerca de su cuerpo. Otras veces habían sido jarrones, vajillas. No era la primera vez que Juan escuchaba aquellas palabras que taladraban su cerebro, que quemaban su castigado y cansado corazón.

Arrastró sus pies, giró su cuerpo y se dirigió a salir. Cerró suavemente la puerta y caminó durante varias horas, sin rumbo fijo.
Llegó a un campo húmedo, solitario. La espesa niebla desdibujaba su figura. Las lágrimas ahogaban su ser. Era el marco perfecto para su despedida. La noche llegaba....

A la mañana siguiente un pequeño artículo describía el lugar dónde el cuerpo de un hombre se había encontrado ahorcado apareciendo una fotografía de un árbol deshojado por los días otoñales...

Safe Creative #1001315413256

MUJER

M ujer con mayúsculas A mante y amada R isueña en vivos colores I nfatigable ser A lquimista de la vida J uventud madura O bservadora innata...